
Y ante este espectáculo
las cuerdas de un violín
se cimbran sobre el borde
de una elipse enmudecida
y ante tanto mudo asombro
la vida queda suspendida
Su arco trémulo balbucea
una tonada en bajo réquiem
Hombre ¿eres hombre?
Y la pregunta circunda la elipse
en los ecos de los otros delfines
¿qué dirán de éste hombre?
Más allá el violín reanuda su canto
ahora en adagio y fuga sostenidos.